
Todos los años, después de largos meses de frío y oscuridad, llega el corto pero intenso verano finlandés con su luz, su calor y su exuberancia.
El verano es un fenómeno de la naturaleza, pero también es un estado de ánimo. Es cuando la vida renace llena de posibilidades, alegrías y placeres. El cambio es dramático. La Madre Naturaleza, que hace poco estaba dormida helada debajo de una densa capa de nieve, de repente estalla en un colorido salvaje cuando comienza el verano.
Esta llegada también se refleja en la gente. Todos pueden desabrigarse y guardar la pesada ropa de invierno. Por fin, la gente puede relajar los hombros, que han estado rígidamente erguidos durante meses en lucha contra los vientos polares. El paso se aligera y las caras se iluminan. Los finlandeses le sacan todo el jugo al verano.
Proponemos un brindis por la felicidad estival finlandesa.
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